Control de la miopía en Santander

La miopía es un problema refractivo caracterizado por el desenfoque de las imágenes en visión lejana, sin verse afectada la visión de cerca. Un ojo miope cuya visión se corrige, ya sea con gafas, lentillas o cirugía, continúa siendo un ojo miope. Es importante tener en cuenta que la miopía no se cura, solo puede prevenirse o ralentizarse.

  • Por qué es importante controlar la miopía

El control de la miopía es importante porque si esta aumenta mucho, aunque corrijamos la visión, puede causar problemas serios de visión en el futuro.

Con el crecimiento, aumenta la longitud de los ojos, los tejidos oculares se estiran y la retina se adelgaza, lo que puede llegar a causar con el tiempo desprendimiento de retina, maculopatía miópica o glaucoma, que a largo plazo pueden derivar en baja visión o incluso ceguera. De hecho en los últimos años la miopía magna (aquella igual o superior a 6 dioptrías) es la patología más frecuente entre los afiliados de la ONCE.En el año 2000 había en torno a un 22% de la población miope, mientras que en el año 2020 ya lo fue de un 33%, estimándose que en 2050 lo sea un 50% de la población.

  • Control de la miopía: cómo prevenir su aumento

Existe una etapa en el desarrollo de los niños en la que la miopía progresa a mayor velocidad, siendo solo en esa etapa en la que es posible intervenir para frenar dicha progresión. Esta etapa se sitúa entre los 7-17 años.

El control de la miopía se puede realizar mediante tratamiento farmacológico o tratamiento óptico (o una combinación de ambos).

Las lentes de contacto especiales de ortoqueratología (Orto-K) se usan sólo mientras se duerme, así la córnea se aplana, adaptándose a la forma de las lentillas para corregir la visión. Al despertar y retirar las lentillas, permitiendo disfrutar de una visión corregida durante todo el día. Sin embargo, no todo el mundo puede usar estas lentes, la principal limitación es la graduación óptica de la persona, ya que la capacidad de corrección de las lentes orto-k es de hasta tres dioptrías de miopía y una dioptría de astigmatismo.

Otro método es la atropina, que diluida al 0,01% ha demostrado su eficacia en el control de la miopía, pero no permite al niño tener buena visión durante el día y tiene un pequeño porcentaje de presentar efectos secundarios (fotofobia, dificultad en la lectura, midriasis o dolor de cabeza). Se usa entre los 6-12 años, con un tiempo máximo de uso de 5 años. Al dejar de aplicarla puede haber un rebrote de miopía.

Las lentes oftálmicas de desenfoque periférico son lentes para gafas que producen un desenfoque en la retina periférica que ralentiza la evolución de la miopía. Se basan en la aplicación de tecnología D.I.M.S. (Defocus Incorporated Multiple Segment), por la que la lente se compone de una zona óptica central para corregir el error de refracción y múltiples segmentos de desenfoque distribuidos uniformemente rodeando esa zona central (extendiéndose a la periferia media). Esto proporciona visión clara y desenfoque periférico simultáneamente en todas las distancias de visión.

Las lentes blandas con desenfoque periférico actúan sobre el enfoque en la retina periférica, y su uso durante el día permite al niño tener buena visión, ralentizando la progresión de la miopía en un 59% de media. Es una lentilla cómoda y cuenta con una adaptación fácil y rápida. Además, al ser desechables no hay necesidad de limpiarlas o guardarlas. En Centro Visión apostamos por las lentillas diarias Misight de la casa Coopervision, fundada en 1980 y con un largo historial de triunfos y calidad a su espalda.

Es deber de todos cuidar la salud visual de los niños miopes, pudiendo ofrecer soluciones eficaces para controlar tanto la miopía como los problemas que pueden derivar de este error refractivo.